En junio del pasado año, el cantante Ozzy Osbourne tuvo una peculiar idea para promocionar su ultimo disco. Haciendo honor al titulo de su ultimo trabajo «Scream» decidió hacer gritar a sus fans.
El vocalista de Black Sabbath decidió hacerse pasar por su estatua de cera para asustar a todos sus fans. Simplemente se sentó en un banco y se quedó quieto. Cuando sus admiradores se acercaban, el “Príncipe del Heavy Metal” sólo necesitaba de un grito, o un movimiento fugaz para causar el susto, con posterior risa, de los visitantes del Museo Madame Tussauds de Nueva York.

