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Hace justamente 100 años, en la noche del 14 al 15 de abril de 1912, el trasatlántico RMS Titanic, el buque de pasajeros más grande y lujoso de su época, naufragaba en las heladas aguas del Océano Atlántico tras chocar con un iceberg. Nueva York, la ciudad que debía ser destino final de su viaje inaugural, recuerda la tragedia en placas, monumentos y memoriales. Hoy quiero dedicar la entrada al que es, sin ninguna duda, el más reconocido: El Titanic Memorial Lighthouse.

El memorial consiste en un faro de 18 metros de altura, erigido por suscripción popular mediante una iniciativa promovida por Margaret Brown (superviviente del naufragio) como homenaje a las personas que murieron en el Titanic el 15 de abril de 1912.

Durante más de 50 años, de 1913 a 1967, el faro estuvo colocado sobre el tejado de la Seamen’s Church Institute of New York and New Jersey, situado en la esquina de South Street y Coenties Slip. La esfera colocada en el mástil superior descendía cada día a las 12 del mediodía, indicando de esta forma la hora a los trabajadores del puerto. La esfera horaria era activada por señal telegráfica desde el Observatorio Naval en Washington DC.

En julio de 1968, la Seamen’s Church Institute of New York and New Jersey se trasladó a su sede actual, en el número 15 de State Street. Ese año, la Kaiser-Nelson Steel & Salvage Corporation, nueva propietaria del edificio, donó el faro al Seport Museum de South Street. El faro se colocó en su ubicación actual en la esquina de las calles Fulton y Pearl, en mayo de 1976.

Placa conmemorativa colocada en el Titanic Memorial

En 2010, el memorial fue objeto de una importante restauración.

Sirvan estas líneas como recuerdo y homenaje a las 1.512 personas que perecieron en el naufragio y que nunca llegaron a Nueva York.