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Hoy, 1 de noviembre, se celebra en España y en muchos países hermanos de Latinoamérica la festividad de Todos los Santos. En esta fecha es tradición visitar los cementerios para honrar la memoria y recordar a nuestros seres queridos fallecidos.

La entrada de hoy en el blog está dedicada a un cementerio. En concreto, al New York Marble Cemetery, el cementerio (no sectario) más antiguo de la ciudad de Nueva York.

Su origen se remonta hasta el siglo XIX. El 13 de julio de 1830, Perkins Nichols  compra el terreno donde se ubica el camposanto.

El Cementerio de Mármol de Nueva York es un pequeño espacio situado en el 41 1/2 de la Segunda Avenida. Permanece abierto a los visitantes, durante unas pocas horas, el cuarto domingo de cada mes desde abril hasta octubre.

En el cementerio reposan actualmente 2.070 difuntos, la gran mayoría fueron enterrados entre 1830 y 1870. La última inhumación tuvo lugar en 1937. El camposanto dispone de 156 panteones subterráneos. Su peculiar nombre “Cementerio de Mármol”  proviene del material en el que están construidas las bóvedas de los panteones, mármol blanco Tuckahoe. Existe otro cementerio de mármol, justo al doblar la esquina,  el New York City Marble Cemetery pero son totalmente independientes.

(Dibujo publicado en un periódico desconocido, 1914)

En el dibujo que os muestro a continuación podéis ver las bóvedas de mármol que cubren los panteones.

La razón de porque todas las sepulturas se encuentran bajo tierra es por el miedo que existía en la época a los brotes de fiebre amarilla.

Para acceder a los panteones es necesario levantar las losas de piedra disimuladas bajo una capa de césped natural. No existen lápidas. Unas placas colocadas sobre los muros del cementerio (ver dibujo) indican los nombres de los propietarios de los panteones y su ubicación exacta. La mayoría de las personas aquí enterradas eran comerciantes y profesionales destacados.

El  New York Marble Cemetery fue incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos y designado un lugar de referencia histórica de la ciudad de Nueva York en 1969.

El camposanto se alquila para celebraciones de todo tipo. He leído en su web que ya se han celebrado cuatro bodas en este lugar. Un “poco” morboso sí que hay que ser.

Por cierto, hablando de morbo, si este alojado en el hotel Bowery y la ventana de tu habitación da a la parte posterior, lo que estás viendo no es un cuidado jardín, es este cementerio.