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Balto Central Park

Hoy retomo nuestros paseos dominicales por Central Park. El protagonista es un monumento frecuentado por muchos visitantes y paseantes, especialmente niños. Una escultura dedicada a un perro Husky Siberiano tras la que hay una historia de coraje y sacrificio. Su nombre era Balto y esta es su historia:

Epidemia en Nome

22 de enero de 1925. Una feroz epidemia de difteria se declara en la ciudad de Nome (Alaska, Estados Unidos). Las reservas de antitoxina diftérica no tardan en agotarse. Sin ella, decenas de personas, entre ellas muchos niños, no lograran sobrevivir a la enfermedad.

En Anchorage, a 1609 kilómetros de distancia existen reservas. Pero… un fuerte temporal de frío, hielo y nieve ha cortado las principales vías de comunicación.

Solo queda una solución, transportar la antitoxina a Nenana en ferrocarril. Desde allí hasta Nome deberá ser transportada en trineo. La gran distancia a cubrir y las terribles condiciones meteorológicas obligan a realizar varios relevos.

Un total de 20 mushers y 100 perros participaran en esta carrera contrarreloj para salvar a los enfermos habitantes de Nome.

El día 2 de Febrero, a las 5.30 a.m, Gunnar Kaasen y su equipo de perros, encabezado por BALTO entra en Nome con el suero salvador.

El musher declaró a su llegada:

“No podía ver el rastro. Muchas veces ni siquiera pude ver a mis perros. Por lo que cegado por el vendaval, confié en Balto, mi perro guía. Ni una sola vez dudó”

Llegada a Nome con el suero salvador

Llegada a Nome con el suero salvador

Togo y el resto de perros

Balto ha pasado la historia por ser el perro que encabezó ese último relevo que transportó el suero hasta Nome. Pero, es de justicia reconocer la labor del resto de mushers y perros que participaron. Entre ellos destacaría Togo, un Husky Siberiano de 12 años.

El musher Leonhard Seppala y su equipo, con Togo a la cabeza, recorrieron más de 270 kilómetros con temperaturas que rondaban los 45 grados bajo cero. El trayecto más peligroso del recorrido.

Muchos de los perros que participaron en esta epopeya murieron debido al cansancio o al temporal. Los supervivientes acabaron extenuados y helados.

Los últimos años de Balto

Por desgracia, en ocasiones, el ser humano tiende a ser olvidadizo y desagradecido.

Una vez pasadas las celebraciones, Balto y el resto de sus compañeros, se convirtieron en un espectáculo de feria. Durante meses fueron exhibidos en una habitación mal ventilada donde eran maltratados y mal alimentados. La gente pagaba un centavo por ver como malvivían los que pocos meses antes habían sido héroes de la nación.

Un buen día, un hombre de negocios de Cleveland llamado George Kimble los encontró. Este consiguió llegar a un acuerdo con el propietario de los perros: se los vendía por 2.000 dólares. Tenía tan solo dos semanas para recaudar el dinero, por lo que decidió comenzar una campaña a través del Cleveland Plain Dealer. Los niños de las escuelas donaron el dinero para su leche y en tan solo diez días habían reunido el importe necesario.

El 19 de marzo de 1927, Balto y sus seis compañeros llegaron a Cleveland donde fueron recibidos como héroes mientras desfilaban por sus calles. Los siete vivieron en paz el resto de sus vidas en el zoológico de la ciudad.

Balto falleció el 14 de marzo de 1933, con 14 años de edad. Su cuerpo disecado puede verse en el Museo de Historia Natural de Cleveland.

 Monumento a Balto en Central Park

Balto

El 17 de diciembre de 1925, diez meses después de su hazaña, se descubría esta estatua en presencia de Balto y su musher Gunnar Kaasen.

Balto en Central Park

La mayor parte de su coste fue sufragada por donaciones populares recogidas durante la campaña promovida por la Sociedad Municipal de Artes. La escultura de bronce fue realizada por el escultor neoyorquino Frederick George Richard Roth y galardonada con el premio Speyer otorgado por la Academia Nacional de Diseño.

La estatua de Balto está encaramada en una roca de esquisto de Manhattan. En su frente, hay colocada una placa con un bajo relieve que muestra a los perros arrastrando un trineo y desafiando a la tormenta de nieve. Una inscripción muestra la siguiente dedicatoria:

“Dedicated to the indomitable spirit of the sled dogs

that relayed antitoxin six hundred miles over rough ice,

across treacherous waters, through Arctic blizzards from

Nenama to the relief of sticken Nome in the Winter of 1925.

 Endurance  Fidelity  Intelligence”

Dedicado al indomable espíritu de los perros de trineo, quienes llevaron la antitoxina 600 millas sobre el hielo, a través de las traicioneras aguas, a través de tormentas de nieve del Ártico desde Nenana para el alivio de los afectados de Nome en el invierno de 1925.

Resistencia Fidelidad Inteligencia.”

Balto placa

Desde su inauguración ha sido una de las esculturas favoritas del parque. Es frecuente encontrarse a niños fotografiándose a horcajadas sobre la efigie de Balto. Fijaros como su lomo ha perdido la característica patina del bronce debido a las numerosas caricias de las pequeñas manos.

El monumento se encuentra situado muy cerca del cruce de East Drive con la calle 67.

En 1995, Steven Spielberg produce una película de animación basada en la historia de Balto. Curiosamente, la película comienza y termina en Central Park junto al monumento a Balto.

Balto poster

 

¿Sabía que…?

Estatua de Félix Rodriguez de la Fuente en SantanderEl naturalista español Félix Rodríguez de la Fuente falleció en accidente de aviación el 14 de marzo de 1980. Junto con un equipo de ‘El Hombre y la Tierra’, filmaban desde el aire la Iditarod Trail Sled Dog Race.

Esta carrera se celebra cada año desde 1973 y transcurre entre las ciudades de Anchorage y Nome. El mismo recorrido que llevaron a cabo Balto y sus compañeros transportando la antitoxina.

Junto a Félix fallecieron el piloto de la avioneta Warren Dobson, el camarógrafo de Televisión Española Teodoro Roa y su ayudante Alberto Mariano Huéscar.

 Imágenes: New York Public Library, Wikimedia Commons, Maño