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Hans Christian Andersen - Central Park

Nuestro paseo dominical nos acerca a uno de los rincones más visitados de Central Park. Una visita ineludible si se viaja con niños. Es frecuente ver a los más pequeños, y a algunos adultos también, fotografiarse sentados sobre el regazo de la escultura.

Me estoy refiriendo a la estatua de Hans Christian Andersen (1805-1875), escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, especialmente  “El patito feo”  y “La sirenita”.

La estatua, esculpida en bronce,  fue fundida en la Modern Art Foundry de Queens, y es la más grande dedicada a Hans Christian Andersen en todo el mundo. El escritor aparece sentado en un banco de mármol con un ejemplar de su cuento “The Ugly Duckling” (“El patito feo”) apoyado sobre su rodilla izquierda. A sus pies, el patito escucha atentamente la lectura de su cuento.

El monumento se encuentra situado a la altura de la calle 72 con la Quinta Avenida, al oeste del Conservatory Water.

El origen del monumento

En la década de 1930, la Asociación de mujeres danesa -estadounidense (DAWA) creó un programa de radio anual coincidiendo con la celebración del cumpleaños de Hans Christian Andersen. El programa estaba dirigido a escolares de Nueva York, y ofrecía información sobre la vida del autor, canciones y, lo más importante, una lectura animada de sus cuentos. Con el paso de los años, el programa fue ganando cada vez más audiencia haciéndose muy popular entre los niños neoyorquinos.

En 1936, el alcalde Fiorello LaGuardia declaró el 2 de abril como el “Día de Hans Christian Andersen”  Los niños continuaron sintonizando el programa durante los largos años de guerra. Durante esta época se premiaba con un bono de guerra, por valor de 25 dólares, al niño que escribiese el mejor ensayo sobre Andersen.

En 1952, acercándose el 150 aniversario del nacimiento del escritor danés, las mujeres de DAWA decidieron formar un comité para valorar la colocación de una estatua de Hans Christian Andersen en Central Park. En el acta levantada en la reunión celebrada el 13 de mayo de 1952 se refleja las conversaciones previas del comité con el conocido escultor, Georg Lober. Dicho escultor calculó el coste de la escultura en 50.000 dólares.

Hans Christian Andersen

Un año más tarde, el comité visitó el estudio de Lober para ver el primer modelo de la estatua. Los miembros de la comisión quedaron encantados. Se decidió incluir en el proyecto bancos alrededor de la estatua para crear una zona de cuenta-cuentos.

El proyecto iba tomando forma. Pero, faltaba lo más importante, el visto bueno de Robert Moses (comisionado de parques). Moses había negado durante treinta años la instalación de nuevas esculturas en el parque. El 4 de junio de 1952Alma Dahlerup, miembro del comité, comunicó la buena noticia. Robert Moses, tras ver el modelo, había enviado una carta al escultor alabando su trabajo y autorizando la instalación de la escultura en Central Park.

Recaudando fondos

La recaudación de fondos comenzó inmediatamente. Georg John Lober, tras recibir un adelanto de 1000 dólares, elevó el coste de su obra a 67.000 dólares. A pesar de los numerosos y frecuentes actos de recaudación, el comité tenía grandes dificultades para recaudar los fondos necesarios.

En 1954, se pensó en involucrar en el proyecto a los escolares daneses. Con sus contribuciones, la escultura sería un regalo de los niños daneses a los niños estadounidenses. Se decidió que la estatua sería un regalo de los niños daneses, mientras que el entorno sería pagado con las contribuciones estadounidenses. Los niños daneses recaudaron 15.000 dólares.

Un año más tarde, en 1955, el tesorero del comité recibió un cheque de “los niños de las escuelas de Nueva York” por un importe de 12.000 dólares. Este dinero había sido recogido en cantidades que oscilaban desde un céntimo a no más de cinco centavos.

Inauguración del monumento

En 1956, La estatua es inaugurada en una ceremonia presidida por el Comisario Moses, el alcalde de Nueva York Robert Wagner, acompañados por el embajador, y el Ministro danés de educación, Julius Bombolt.

El artista danés Victor Borge Lee fue la primera persona en leer un cuento a los niños en este lugar.

En 1964, las dos farolas que flanquean la estatua fueron donadas por la ciudad de Copenhague. A cambio, el Comisionado de parques  Henry Stern regaló dos farolas de Nueva York para ser colocadas en Copenhague.

En 1973, la escultura del patito feo fue robada, para disgusto de neoyorquinos y visitantes (especialmente los niños). Dorothy Strelsin, una vecina de la zona, ofreció donar el dinero para reemplazar el pequeño pato de bronce. Por suerte, el patito fue finalmente recuperado y restaurado a su lugar.

Dedicada a los huérfanos del 11-S

En 2002, el monumento a Hans Christian Andersen fue dedicado a los niños que perdieron a sus padres en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Una placa de bronce situada en el suelo, frente a la escultura, así lo recuerda.

Niños 11-S

Cuentacuentos

Cada sábado a las 11:00, entre mayo  y septiembre, niños y padres se arremolinan alrededor de la estatua para escuchar atentamente la narración de los cuentos de Hans Christian Andersen.

¿Sabías que…?

Georg John Lober, el escultor,  rindió un cariñoso homenaje a su esposa con una inscripción semioculta en la palma de la mano izquierda de Andersen:

 “En reconocimiento a la ayuda y ánimo que mi esposa Nellie siempre me ha dado. Afectuosamente, Georg, 1956”

 

Fuentes: Central Park Conservancy, Wikipedia, Wikimedia