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No, Miss Liberty no ha decidido mudarse. Continuará “iluminando el mundo” desde su emplazamiento en la isla de Bedloe (Liberty Island) como ha hecho los últimos 127 años.

Me estoy refiriendo a una réplica, casi exacta, de 14 metros de altura. La original, creada por el escultor francés Frédéric-Auguste Bartholdi, mide 46 metros.

El origen de la estatua

La estatua fue encargada en 1902 por William H. Flattau, un inmigrante ruso propietario de un edificio de almacenes. Orgulloso de su país de adopción, quería una réplica  para colocarla sobre la azotea del edificio de ocho plantas que albergaba su negocio, Liberty Warehouse, construido en 1891 y situado en el número 43 oeste de la calle 64.

La réplica, de acero galvanizado sobre un armazón de hierro, se realizó en una fundición de Akron (Ohio). Para ser transportada en tren hasta Nueva York tuvo que ser dividida en dos partes y soldada posteriormente.

Hasta 1912, era posible acceder, mediante una escalera de caracol, a la parte interior de la cabeza de la estatua. Evidentemente, a esa altura, las vistas eran inmejorables.

Una nueva ubicación

LIBERTY EVICTEDDurante más de 100 años permaneció en esta ubicación. En 2001, el grupo Athena (propietario del edificio) anunció sus planes para añadir cuatro plantas al inmueble y  convertirlo en un edificio de apartamentos de lujo. Esta decisión obligaba, por razones arquitectónicas y urbanísticas, a retirar la estatua.

Afortunadamente, la especulación urbanística no pudo con Miss Liberty. En 2002, fue donada al Museo de Arte de Brooklyn y colocada en su aparcamiento. Quizás no sea un lugar demasiado glamuroso, pero al menos se salvó de la piqueta.

La escultura está dedicada a los trabajadores de emergencias, policía y bomberos que perdieron su vida en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Imágenes: Wikimedia Commons