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Pedestal Estatua de la Libertad construcción

En 1865, el historiador francés Edoard de Laboulaye propone el regalo de un monumento por parte de Francia a los Estados Unidos de Norteamérica, con ocasión del primer centenario de la firma de la Declaración de Independencia (4 de julio de 1876). Una forma de conmemorar la alianza franco-estadounidense durante la revolución, y que permitió a las entonces Trece Colonias lograr su independencia del Reino Unido y constituir una nueva nación.

Frederic-Auguste Bartholdi fue el encargado de diseñar el monumento: Una estatua con estructura de hierro, recubierta por un armazón de placas de bronce y que representa a Libertas, diosa romana encarnación de la libertad.

El 18 de julio de 1871Bartholdi se reúne en Nueva York con el entonces presidente estadounidense Ulysses S. Grant y elige la Isla de Bedloe, (actual Liberty Island) como ubicación para el monumento.

Un pedestal para Mrs. Liberty

La Estatua de la Libertad se erige sobre un pedestal casi tan alto como ella, contando el monumento con una altura total de 93 metros. Debido a su elevado coste, se decide que Francia asuma el millón de Francos que cuesta la estatua. Mientras tanto, Estados unidos se hace cargo de la construcción del pedestal con un coste total de 250.000 dólares.

Pasaban los meses y Estados Unidos solo había conseguido reunir poco más de la mitad del dinero necesario. Por ello, el editor Joseph Pulitzer (sí, el promotor de los famosos premios) pone en marcha una campaña a través de su periódico, el New York World, animando a los lectores a realizar donativos. En el periódico se publicaban los nombres de los contribuyentes: grandes sumas o pequeñas aportaciones.

Finalmente, fueron 121.000 personas las que aportaron los más de 100.000 dólares que faltaban para concluir el pedestal. La primera piedra fue colocada el 5 de agosto de 1884. El 28 de octubre de 1886 (diez años después de lo previsto) La libertad iluminando el mundo” fue oficialmente inaugurada.

Imagen: Shorpy