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Hace casi tres años y medio, dedicaba una entrada del blog a una iniciativa de la MTA (Autoridad Metropolitana del Transprte).

Dicha iniciativa consistía en retirar del servicio centenares de vagones de metro que durante décadas recorrieron Manhattan, Brooklyn, Queens y el Bronx y, al mismo tiempo reciclarlos, convirtiéndolos en arrecifes artificiales en el fondo del océano Atlántico.

Para ello, los vagones fueron despojados de cualquier accesorio dejando solamente su estructura fabricada en acero inoxidable. Tras pasar un proceso de descontaminación, fueron apilados en grandes barcos y lanzados al océano frente a las costas de Delaware, Maryland y Nueva Jersey.

En las fotografías, obra de Stephen Mallon, podéis ver  como mejillones, ostras, crustáceos, algas y peces han colonizado el espacio que en su día transportó a millones de viajeros en la Gran Manzana. 

El programa de MTA comenzó en 2003 y finalizó en 2010. Durante ese tiempo más de 1.300 vagones del metro neoyorquino (hundidos a una profundidad de 80 metros) fueron reconvertidos en “hogar” para peces, arrecifes artificiales que albergan una gran cantidad de flora y fauna marina.

Imágenes: Stephen Mallon