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Si caminando por Bowling Green,  observáis un numeroso grupo de gente alrededor de una escultura, no lo dudéis, habéis encontrado ”The Charging Bull”, más conocido como el toro de Wall Street.

El 15 de diciembre de 1989, los neoyorquinos se despertaron con un toro en sus calles.  Pero… no se trataba de un toro cualquiera, era una gran escultura de bronce de 3.200 kilos.

La escultura habia sido instalada, de forma ilegal, delante de la Bolsa de Nueva York. Su autor, el escultor  italo-americano Arturo DiModica, empleó dos años y 360.000 dólares en su creación. Según parece, simboliza la fuerza y el optimismo en las finanzas, pues los toros, al embestir, lo hacen hacia arriba, como la bolsa cuando sube. El toro aparece representado  flexionando sus patas delanteras y con la cabeza  agachada como si estuviese a punto de embestir

Al carecer de permiso, el ayuntamiento decidió retirar la escultura, pero debido a la presión social, fue trasladada hasta Bowling Green. Muy pronto se convirtió en el símbolo no oficial del mercado de valores de Wall Street.

Di Modica continúa siendo el propietario de la escultura. En el año 2004, acuciado por las deudas, decidió ponerla a la venta con la condición de que continuase instalada en su actual ubicación. Evidentemente… no encontró ningún comprador.

Esta escultura, una de las más fotografiadas del mundo, se ha convertido en una atracción turística en la zona del distrito financiero. Es tradición, entre los turistas, frotar el hocico y los testículos del animal buscando suerte y prosperidad económica.